Un sistema de seguridad va acompañado de unos elementos básicos que garantizan tu protección frente a robos, como es el caso del cartel alarma.

Estos carteles informativos de la existencia de una alarma producen un efecto disuasorio comprobado. El cartel alarma debe colocarse en fachadas, puertas principales y ventanas para que puedan ser visualizados desde cualquier punto del exterior. Los ladrones no arriesgarán a poner en peligro su objetivo accediendo a un lugar con seguridad. Si existe una casa o empresa sin seguridad y otra con un cartel alarma, se decidirán por la que no tiene protección para evitar ser identificados y detenidos.

Un cartel alarma se puede conseguir fácilmente por Internet a precios económicos, pero no es una práctica legal. Además, hay que decir que éstos son reconocidos como falsos rápidamente por los delincuentes. Los ladrones son profesionales del robo y engañarles es difícil. Es recomendable que las placas informativas de la existencia de seguridad sean originales y correspondan a una empresa homologada, líder del sector. ¿Para qué vale un cartel si el inmueble no dispone de una alarma? Para muy poco, ciertamente.

Solo las empresas de seguridad más modernas tienen los dispositivos adecuados para proteger lo que más te importa. Un negocio requiere una inversión considerable, por eso, debemos protegerlo con la alarma líder del mercado. El kit básico de seguridad se compone de cartel alarma, panel de control, sensores, sirena acústica y sonora y conexión a una central que recibe los avisos.

Hay que tener en cuenta, según la Ley de Seguridad Privada, que únicamente las empresas de seguridad autorizadas podrán realizar las operaciones de instalación y mantenimiento de aparatos, dispositivos o sistemas de seguridad y alarma, cuando estos pretendan conectarse a una central de alarmas o a los denominados centros de control o de vídeo vigilancia.

De todos modos, según el negocio que tengamos la ley de seguridad privada nos obligará a tomar unas medidas de seguridad concretas. La Norma UNE-EN 50131-1 establece cuatro grados de seguridad en función del riesgo:

  1. a) Grado 1, o de bajo riesgo, para sistemas de alarma dotados de señalización acústica, que no se vayan a conectar a una central de alarmas.
  2. b) Grado 2, de riesgo bajo a medio, dedicado a viviendas y pequeños establecimientos, comercios e industrias en general, que pretendan conectarse a una central de alarmas.
  3. c) Grado 3, de riesgo medio/alto, destinado a establecimientos obligados a disponer de medidas de seguridad, así como otras instalaciones comerciales o industriales a las que por su actividad se les exija disponer de conexión a central de alarmas.
  4. d) Grado 4, considerado de alto riesgo, reservado a las instalaciones militares, establecimientos que almacenen material explosivo reglamentado, y empresas de seguridad de depósito de efectivo, valores, metales preciosos, materias peligrosas o explosivos, requeridas, o no, de conexión con central de alarmas.