Actualmente en el mercado, los sensores de ocupación utilizan diferentes tecnologías, entre las que están infrarrojo pasivo (PIR), ultrasónicos y doble tecnología. Las primeras, usadas en los sistemas Verisure, están muy valoradas por las opiniones de miles de clientes.

Estos se utilizan para detectar la presencia o ausencia de ocupantes en un espacio. Algunos sensores también utilizan detección acústica.

 

Sensor infrarrojo

Los sensores PIR o ‘Passive Infrared sensor’ tienen un lector electrónico que permite medir la luz infrarroja (IR) radiada de aquellos objetos que están situados en su campo de visión. Ya que no emiten ningún tipo de energía se denominan sistemas pasivos de lectura. Su funcionamiento se basa en que cualquier objeto por encima del cero absoluto emite calor por tanto esa radiación, a pesar de que no puede verla el ser humano, es detectable por dispositivos diseñados para sentir diferentes longitudes de onda infrarroja.

Estos aparatos tienen un fototransistor en su interior en el que hay material piroeléctrico, generalmente una lámina de nitrato de galio, nitrato de cesio y cobalto. Al entrar los rayos de radiación infrarroja en el receptor, se produce un reacción que activa los circuitos eléctricos del dispositivo. Esta reacción genera un aviso al sistema de que se ha detectado la presencia de un cuerpo en las inmediaciones.

 

Sensor ultrasónico

Los sensores ultrasónicos, por su parte, son adecuados para espacios en los que una línea de visión no es posible, como espacios compartimentados, y en los espacios que requieren un mayor nivel de sensibilidad. Ejemplos de tales espacios incluyen baños, oficinas abiertas, pasillos y escaleras.

Los problemas que podrían complicar su aplicación incluyen: techos altos de 5 metros; altos niveles de vibración o alto flujo de aire, que puede causar problemas de conmutación; y los espacios abiertos que requieren cobertura selectiva, como el control de pasillos.

 

Sensor multitecnología ultrasónico + infrarrojo

Los sensores de doble tecnología que utilizan tanto PIR (Infrarrojo) y tecnologías ultrasónicas activan las luces sólo cuando ambas tecnologías detectan la presencia de ocupantes. Esta configuración elimina virtualmente la posibilidad de falsos problemas que aparecen, y que requiere la tecnología ultrasónica para mantener las luces encendidas lo cual reduce significativamente la posibilidad de falsos problemas de encendido.

El kit de alarmas de Securitas Direct, por ejemplo, cuenta con dispositivos de detección de movimiento adaptados tanto para interiores como exteriores. Cualquier puerta, ventana, pasillo, habitación, o almacén es susceptible de sufrir un allanamiento y un detector infrarrojo que sea capaz de dar aviso a tiempo puede suponer la diferencia para evitar un mal mayor.

En caso de necesitar detectar una intrusión en el interior de un inmueble, una de las mejores maneras es la instalación de detectores de movimiento en los espacios a cubrir. Al tratarse de una tecnología muy reducida, los dispositivos suelen ser muy pequeños y se pueden colocar en prácticamente cualquier superficie. Al tratarse de sistemas de detección pasiva, los sensores infrarrojos consumen muy poca energía y eso permite que funcionen con gran autonomía de manera inalámbrica con la instalación de una batería pequeña o pilas comunes. Tras una sencilla instalación al no tener cables y ser de tamaño reducido, el dispositivo ya estará preparado para detectar cualquier cuerpo que entre en su campo de visión.

Aunque pueda parecer mucho más complicado, los detectores infrarrojos también pueden operar en condiciones de exterior. Los sensores perimetrales incluidos en las alarmas de Securitas Direct están perfectamente calibrados para colocarse en zonas privadas al aire libre como terrazas, piscinas, jardines y patios. Ya que en un exterior es mucho más fácil que ocurran movimientos que no suponen ninguna amenaza, como objetos movidos por el viento o animales pasando por la zona, los detectores perimetrales combinan la tecnología infrarroja con la detección por microondas para evitar saltos de falsa alarma.

Estos dispositivos de alta tecnología están diseñados para soportar cualquier condición climática en el exterior y tienen una alta durabilidad. Altas temperaturas, lluvia intensa, la exposición al Sol o el fuerte viento no suponen un problema para estos detectores gracias a su aislamiento térmico y sistema disipador de calor incluidos en su diseño. Su óptica está, además, adaptada para protegerse ante los posibles daños producidos por aves o insectos.

Finalmente, el elemento más importante de todo detector de movimiento es que tenga la capacidad de alertar en tiempo real e inmediatamente se active un protocolo de emergencia que trate de atajar la incidencia. Por ello, estar conectado a una Central Receptora de Alarmas que monitorice las 24 horas todos los avisos y solicite la ayuda necesaria en cada tipo de emergencia es capital para que un sistema de detección infrarroja pueda ser realmente útil.